jueves, 20 de agosto de 2015

El policial clásico británico y el policial negro norteamericano

Existen muchas variantes en el universo de los relatos policiales. En este sentido, es común encontrar que los relatos policiales se dividen entre el policial clásico (línea británica) y el policial negro (línea norteamericana). Pero ¿cuáles son sus diferencias?
La primera de estas variantes, históricamente hablando, es la clásica. Se distingue por centrarse en un enigma o problema, cuya resolución –a la que se llegará por la vía de la racionalidad– está en manos de un investigador.
Los personajes protagónicos de estos textos son, generalmente, investigadores privados que se colocan incondicionalmente del lado de la ley y la buena moral, por lo que nunca se mezclan con el “bajo mundo”. Además, están dotados de una inteligencia superior a la media y, por lo tanto, son capaces de develar misteriosos enigmas a partir de extrañas y oscuras pistas. Este proceso de develación del misterio oculto –el crimen– toma la forma, finalmente, de un relato explicativo que reordena el caos generado por el personaje antagónico: el delincuente, ya sea asesino, ladrón, mafioso, embaucador, etcétera.
A esta línea pertenecen los policiales de Poe[1]y las historias de Conan Doyle[2]. por ejemplo; sus cultores en la Argentina son Borges y Bioy Casares, prototípicamente.
Por otra parte, la tradición negra toma forma a partir de una serie  de transformaciones estructurales y temáticas respecto del modelo anterior, de corte británico.
Uno de los puntos centrales en que el relato policial de tipo norteamericano se aleja del británico es el lugar de lo legal/ la ley en relación con la trama narrativa y los personajes. En el policial negro, la ley ya no se equipa al bien, sino que el mundo del delito y el mundo de la legalidad son porosos, permeables; el mal y el bien están en ambos y a través de los dos espacios circulan todos los personajes: desde el investigador hasta el delincuente. El mundo que representa el policial negro es un mundo corrompido, sucio, violento, regido únicamente por la ley del dinero, por lo que el investigador ya no puede dar cuenta de los crímenes a partir de su racionalidad, sino que debe acudir también a su astucia para hacerlo: para resolver un enigma no basta con sentarse y pensar, siguiendo una línea lógico-deductiva; ahora el investigador se desplaza al terreno de lo público, y logra resolver los casos policiales que se le asignan gracias a sus contactos y relaciones sociales; y solo cuenta con su ética personal como guía.

Entre el policial clásico y el policial negro hay, por lo tanto, un pasaje del orden al caos y de lo privado a lo público; y este desplazamiento supone un mayor acercamiento al realismo: el investigador y los criminales tienden a humanizarse.

Nombres como Dashiell Hammett[3], Raymond Chandler[4]y Gilbert Keith Chesterton[5]se asocian al nacimiento de este estilo literario. En el ámbito local, Ricardo Piglia, Juan Sasturain y Osvaldo Soriano son algunos de los representantes.

Los personajes

Como todo texto que sigue una serie de convenciones formales propias de un género –en este caso, el policial–, también los modelos de personaje son recurrentes.

En términos generales, podemos señalar que los personajes de estos relatos se presentan en una perspectiva antagónica o contrapuesta:



Por una parte, el tipo de personaje que busca restaurar un cierto orden alterado de algún modo, es decir, el policía, el detective o el inspector, protagonistas de la historia en tanto son comúnmente el foco desde donde se narran los hechos.


Por otra parte –en un juego de oposiciones–, algún personaje debe ser quien altera previamente el orden que el investigador o el policía buscan restaurar; esto es: el (o los) responsables del crimen, quien permanece oculto hasta el final de la historia. El asesino, el ladrón, el estafador, el espía, o cualquier otro personaje que encarne el lugar del mal y del caos, forma una pareja antagónica o contrapuesta con el representante de la ley y el orden.


De manera colateral en esta relación, pero igualmente importante, aparecen los sospechosos, personajes centrales en relación con el clima propio del policial: el suspenso. Los sospechosos entran en el texto aunque más no sea a través de la voz del investigador, ya que este, al sopesar sus diversas hipótesis a lo largo de la investigación, hace referencia sucesiva a los posibles culpables. Pero su función narrativa, como ya se dijo, es contribuir a la construcción de un clima tenso, confuso, que solo se vuelve “transparente” para el lector al final de la trama.


Por lo general, todos estos personajes son tipos, lo que quiere decir que tienen caracteres bien definidos y no evolucionan a lo largo del relato, ya que sirven funcionalmente para que la trama avance. De todos modos, cuanto más cuidadoso sea el escritor con su producción, más trabajo pondrá en este tipo de personajes considerados menores.

Un elemento central a tener en cuenta es que el hilo conductor que pone en relación a todos los personajes del texto, incluida la víctima, por supuesto, es el crimen. En este sentido, funcionalmente hablando, el crimen es el elemento que nuclea personajes y acciones, ya que todo lo que sucede en un relato policial gira en torno a estos componentes.

Por supuesto, cada una de las líneas del relato policial –la norteamericana y la británica, de las que hablamos al comienzo– tiene sus particularidades en cuanto a estos personajes clave. Por ejemplo, el investigador o policía, en un caso, en el policial clásico, es un ser puramente cerebral, que puede resolver los enigmas sin siquiera salir de su casa, evaluando simplemente los indicios que tiene a su disposición. En este sentido, se presenta menos dispuesto a “mezclarse” con el mundo del delito, los límites están claramente demarcados. Sin embargo, en el caso del policial negro, el investigador o policía solo logra develar el crimen luego de mucho trabajo, y sus tareas implican desplazamientos, lo obligan a salir de su oficina para entrar en contacto con los bajos mundos del crimen. De otro modo, si permanece fuera, no puede acceder a la información que necesita para comprender lo que sucede. A la hora de enfrentarse con el crimen, por lo tanto, solo cuenta con sus propios valores, que a menudo se confunden con los del hampa. Es más, el investigador o policía en los relatos de este tipo puede ir y venir entre un mundo y otro, y es muy común que la figura de una femme fatale funcione como vaso comunicante entre los dos universos.


Los ambientes, por lo tanto, también tiene sus particularidades entre un tipo y otro de relato, y son coherentes con el modelo de personaje que protagoniza el texto. Si bien en ambos casos el marco está dado por espacios urbanos –el crimen aparece históricamente como un problema cuando crecen las ciudades–, en los primeros relatos el crimen ocurría en espacios interiores, en cuartos cerrados; mientras que en el policial negro la violencia se desata en las calles, ante la sorpresa o indiferencia de los posibles testigos, y los espacios cerrados son preferentemente los bares y cabarets del bajo fondo.

EL GENERO POLICIAL (origen, características, elementos)

PRIMER TEXTO TEÓRICO 

EL GÉNERO POLICIAL

   El cuento policial refiere la historia de un crimen cometido por un autor desconocido en circunstancias misteriosas. El relato cuenta el procedimiento deductivo que, a partir de la observación y la interpretación de una serie de indicios, lleva adelante un personaje (generalmente un detective) para desenmascarar al culpable y explicar sus móviles.
Este tipo de narraciones se inició a partir del auge del cientificismo y la consolidación del modo de vida propio de las ciudades multitudinarias a mediados del siglo XIX. El escritor estadounidense Edgar Allan Poe (1809-1849) fue el primer exponente, con el relato “Los crímenes de la calle Morgue”. A partir de este cuento, donde la aplicación de las nuevas teorías científicas y el gran poder de observación del detective resuelven un misterio de difícil explicación, surgió el género policial que se desarrolló, principalmente, en Inglaterra y Francia.

Algunos de los autores más reconocidos dentro de la corriente inglesa son Arthur Conan Doyle (1859-1930), creador de Sherlock Holmes; Gilbert K. Chesterton (1874-1936), cuyo investigador era el Padre Brown; y Agatha Christie (1890-1976), creadora del sagaz Hercule Poirot. Los autores franceses más destacados fueron Emile Gaboriau (1832-1873) y Gastón Leroux (1868-1927).

Evolución
En la evolucón de la narrativa policial distinguimos tres momentos:

* El interés se centra en el argumento: la trama es rigurosa y los misterios o enigmas deben ser aclarados en forma deductiva. Esta modalidad se cultivó hasta 1930.

* El centro de interés se desplazó hacia la explicación psicológica de los hechos y del comportamiento de los personajes.

*En las últimas décadas, el relato policial es más realista y violento: los delitos tienen razones concretas, los personajes son tan actuales que nos sorprenden, al igual que las armas científicamente fabricadas; la trama entremezcla intriga, violencia, sexo y espionaje.


Características
* Estructura. Habitualmente es un relato que se hace al revés de la narrativa tradicional. Al comienzo se presenta el enigma, que debe ser resuelto al final. El tiempo para aclarar el misterio procede en dos sentidos: mientras avanza la investigación, futuro; se revela el enigma, pasado.
Pero hay que tener en cuenta que a este relato precede una etapa previa de organización: cuando el escritor imagina o fragua esa historia sigue un orden cronológico o lineal (comienzo, desarrollo y desenlace). Al escribirla invierte los resultados y lo presenta al comienzo.
* Ambiente. Por lo general es urbano. En los primeros relatos el crimen ocurría en espacios interiores, en cuartos cerrados y en lugares apartados o aislados de la civilización. En la actualidad la violencia se desata en las calles, ante la sorpresa o indiferencia de los posibles testigos.
* Trama. La acción brinda el mayor suspenso. Deja siempre un hilo o eslabón por resolver. Con rigor deductivo, el investigador y el lector desentrañan el enigma, al reunir esos hilos en el desenlace.
Al principio se proponen varias soluciones fáciles, a primera vista tentadoras, que sin embargo resultan falsas. Hay una solución inesperada, a la cual sólo se llega al final. Para la solución del enigma se desecha todo elemento sobrenatural o inexplicable. Es un  relato  hecho para que el lector participe en desentrañar el misterio; ingresa en el mismo como un investigador más.
* Personajes. Se presentan en una perspectiva antitética: el policía, el detective, el inspector, el asesino y el espía; es decir, los buenos y los malos. Por lo general son tipos; tienen caracteres bien definidos y no evolucionan a lo largo del relato.

Elementos del cuento policíaco

Pistas: Son indicios que ayudan al investigador a resolver el caso. Pueden ser materiales, o algunos datos aportados oralmente por los testigos, los sospechosos, y la víctima.
Escena del crimen: Es el lugar donde se cometió el crimen, es el principal lugar en el que se encuentran las pistas.
Hipótesis: Es una teoría que realiza el investigador o algún otro personaje de la historia sobre la resolución del caso. A lo largo del caso generalmente se elaboran más de una, y pueden ser casi iguales entre sí o muy variadas.
Investigación: La investigación es el proceso que lleva a cargo el detective para resolver el caso. En este proceso generalmente: Busca pruebas. Interroga a los testigos, a los sospechosos y a la víctima.
Revisa la escena del crimen y los alrededores en busca de pistas. Analiza las pistas. Comprueba las hipótesis. Resuelve el caso.



martes, 18 de agosto de 2015

Trabajo Práctico Crímenes Imperceptibles

TRABAJO PRÁCTICO INDIVIDUAL
FECHA ENTREGA 24/25 de agosto

Tomando en cuenta la lectura de la novela de Guillermo Martínez "Crímenes Imperceptibles":
1. Investigá acerca de los orígenes del Género Policial y su desarrollo
2. Explica las diferencias entre el policial ingés típico y el policial americano
3. Relata y describe los sucesos de las cuatro muertes que ocurren en la novela.
4. Explica las hipótesis que establecen los personajes acerca del posible asesino
5. Explica cómo se vincula el título de la novela con los hechos. Existen dos momentos particulares en que Seldom y el joven argentino dialogan al respecto. Desarrolla y amplía con alguna cita textual.

El trabajo deberá ser claro y tener un amplio desarrollo. Con respecto a la pregunta 1 no se considerarán válidas las respuestas que hayan sido realizadas sin desarrollo personal. Se anulará el "copiar-pegar".
El trabajo deberá seguir las normas de textualidad sobre informatividad, redacción, coherencia y cohesión.